Ganchos dirigidos a nuestro cerebro reptil

Nuestra parte del cerebro más primitiva, el denominado cerebro reptil, se encarga de los instintos básicos de la supervivencia y las funciones corporales requeridas para sostener la vida. Esta parte del cerebro gestiona nuestros instintos animales. Se activa cuando tenemos hambre, sueño, necesidades sexuales… como un animal.

En cambio, la corteza cerebral es la parte del cerebro más distintivamente humana. La mayor parte de nuestro pensar o planificar, y del lenguaje, imaginación, creatividad y capacidad de abstracción, proviene de esta región cerebral.

Vamos ahora a analizar que parte de nuestro cerebro activan las señales de nuestro entorno:

Cojo el periódico gratuito que me da un amable repartidor en el metro y leo: “¡Escápate
al paraíso, descansa en sus playas, y disfruta de la mejor comida caribeña sus hoteles…
! Es curioso, se nos vende este concepto de “desconectar” o “escapar”, en el fin de semana o las vacaciones, relacionándolo con saciar los instintos de comer y dormir.

Miro la pantalla de televisión del andén, aparece una noticia: “Justin Bieber. Súper seductor en el anuncio de su perfume” Es curioso cómo muchas marcas comerciales activan nuestro instinto animal al diseñar sus campañas publicitarias con algún elemento con carga sexual.

Llego al trabajo, enciendo el ordenador y entro en Internet. Leo en una noticia:  “Desnudos parciales e integrales, discusiones… todo puede pasar en Sálvame” Es curioso que los programas de televisión que tienen mayor índice de audiencia en pantalla sean los que tratan sobre peleas y chismorreos.

Y lo cierto es que caemos de bruces en todas estas trampas si casi darnos cuenta, porque todo está diseñado para captar la atención de nuestro cerebro más primitivo.

Pero, reconócelo, cuando apagas la televisión o se esfuma  el perfume… ¿te sientes mejor que antes? ¿Qué ocurriría si priorizáramos la utilización de nuestra corteza cerebral? Intuyo que nos sentiríamos mejor.

Propongo que, para empezar, nos revelemos ante todos estos ganchos publicitarios y:

– Apaguemos la televisión, o mejor, la tiramos a la basura.

– Huyamos de estereotipos, podemos vestirnos como queramos, aunque la Kate Moss lleve minifalda.

– Utilicemos la imaginación para inventar un fin de semana o unas vacaciones especiales e
inolvidables.

Autora: Núria López

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