El secreto de la felicidad

Al introducir la palabra “felicidad” en Google aparecen 56.400.000 resultados…. Leer un libro, escuchar una conferencia o ver un video en el que se habla sobre la felicidad también nos despierta los cinco sentidos… Introducir este concepto en cualquier producto comercial nos garantiza el éxito… ¡y sino que se lo cuenten a la Coca Cola!

¿Qué tiene de particular la “felicidad” para que este argumento nos atraiga de este modo? ¿Qué esperamos conseguir cuando alcancemos la “felicidad”? ¿Dónde está? Imagínate que alguien descubre la “fórmula de la felicidad” traducido en una especie de “pastilla” que al tomarla te transforma en una persona feliz con carácter permanente. ¿No acudiríamos todos a comprarla? ¡Quien la patentara se haría millonario!

Aunque en realidad sí que circulan mil fórmulas protagonizadas por personas que dicen
haber descubierto el secreto. Los 3.860.000 resultados que aparecen al introducir en Google “el secreto de la felicidad” así lo testimonian. ¿Y qué dicen todas estas personas?  Generalmente tienen un discurso con un denominador común: la felicidad está dentro de nosotros, solo que no la vemos, o mejor dicho, no somos capaces de sentirla. Bien, pues ya tenemos la respuesta a la una de las preguntas: la felicidad está dentro de nosotros.

De modo que en realidad el secreto mejor guardado es el camino que nos lleva a ella. Algunos hablan de silencio interior o meditación, otros de coaching o auto conocimiento… en cualquier caso un viaje interior con un final “feliz”.

Claro, porque se supone que cuando encontramos la “felicidad”… ¡ya está! ¿No? ¡Ya nos
podemos tumbar a descansar! ¿O no? Quizás cuando la hayamos encontrado querremos otra cosa… pero… ¿qué más se puede querer cuando uno es feliz? ¡Ah! Sí, ¡conservar la felicidad! No vaya a ser que sea solo un destello fugaz. Entonces, después del viaje increíble y arduo que hemos realizado para encontrar la felicidad, no podemos pararnos a
descansar, porque tenemos que empeñar todavía más esfuerzo, si cabe, en conservarla.

Así que pasamos la mitad de la vida “buscando la felicidad” y la otra mitad “esforzándonos
por no perderla de vista”… y yo me pregunto… ¿y si “el secreto mejor guardado” fuera que no tenemos que buscar nada? Quizás si paramos de buscar… surge, sin más. Y quizás, tan solo quizás, si nos entregamos y fluimos con la vida asumiendo felizmente todos los acontecimientos que nos regala… tampoco tendremos que realizar un esfuerzo por conservarla, seguirá siempre dentro de nosotros y podremos sentirla cada segundo de nuestra vida.

¡Ah! La respuesta a la pregunta “¿Qué esperamos conseguir cuando alcancemos la “felicidad”?”  la dejamos pendiente para otro artículo. 😉

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